Nuestra FILOSOFÍA

El hotel BIZIPOZ es un lugar único, audaz y orientado hacia el futuro.
Es un espacio abierto a todos, que tiene en cuenta la evolución de los usos de su época y de su clientela, con un enfoque profundamente arraigado en su entorno vasco-luziano.
Tanto si viene solo, en pareja, con niños o en grupo deportivo, si busca la comodidad de un merecido descanso, le ofrecemos una nueva experiencia de hospitalidad basada en la funcionalidad y el bienestar.

Una experiencia artística creativa y libre


El sentido y la coherencia se encuentran en los detalles más pequeños. En la creación del logotipo, el diseño de las estanterías del baño, la realización de los cuadros y el tema que abordan, hasta su colocación en la pared y su iluminación.

Nos atrevemos, al igual que aquellos que inspiraron las decisiones arquitectónicas de Luc Vaichere y su equipo para diseñar el edificio del Hotel BIZIPOZ. Entre ellos, Mallet-Stevens y Pavlovski, arquitectos atemporales que combinan rigor e inventiva en torno a formas geométricas minimalistas propias del arte decorativo de los años 20.

Atreverse también significa elaborar detalles sorprendentes que llamen la atención. Esta libertad creativa invita a hacerse preguntas y a intercambiar ideas.
Nuestro punto de partida: una bicromía, simbólica de la dualidad fundacional del País Vasco, que encontramos en su arquitectura y su topografía. Las fachadas de las casas son blancas y rojas (o verdes), el mar se enfrenta a la montaña. Así, las plantas del hotel se dividen en dos ambientes. Una planta es verde, la otra chocolate.

EL LOGOTIPO DE BIZIPOZ


El logotipo de BIZIPOZ es más que una simple identidad visual: encarna el espíritu del lugar y su arquitectura.
La letra B, habitualmente redonda, se atreve a transformarse en un cuadrado, una forma que encontramos en todo el hotel. Es una forma de romper con los códigos establecidos.

La inclinación del logotipo se hace eco de las líneas oblicuas presentes en todo el hotel, desde los muebles hasta las estanterías del baño, pasando por el mostrador de recepción. La diagonal, visible incluso en el "0", traduce la dualidad omnipresente en el proyecto: día/noche, mar/montaña, blanco/verde.

Por último, la estructura misma del logotipo recuerda la forma del edificio de BIZIPOZ y su lugar en el paisaje urbano.

Usted es el protagonista de su estancia


Desde el primer vistazo, su impresión será la correcta. Entrará en un espacio único, donde el juego de proporciones, las perspectivas, las lámparas y los frescos simbólicos le cautivarán. Los sofás de formas generosas le darán la bienvenida. Bajo sus pies, el suelo se convierte en una «alfombra roja», pero de color chocolate. Le invita a seguir adelante. Sobre esta alfombra de aspecto pixelado aparece la palabra «BIZIPOZ», que se traduce como «alegría de vivir» en euskera. Usted ya no es un simple cliente, sino el protagonista de su estancia.

Su camino se dibuja desde la entrada. Líneas entrecruzadas y coloridas le guiarán a través de los diferentes espacios. Verde y chocolate en el vestíbulo y para llegar al ascensor. Ocre amarillo para el bar y la recepción. Rosa para la zona de restauración y bienestar. Por último, estas líneas están rodeadas por un tono crema, que evoca un paseo por la playa de San Juan de Luz.

Lejos de los clichés, cada volumen respeta los usos y costumbres locales. La sala de restauración revela formas redondeadas recortadas en los velos metálicos del techo, la altura de los respaldos de una sola pieza, bancos separados de su base y, finalmente, lámparas blancas con un toque de color. Todo ello recuerda a un almuerzo a la sombra de un frontón, un día de fiesta en la plaza del pueblo. Los ojos más expertos notarán el degradado de pintura del blanco al ocre, destinado a acentuar la sensación de luminosidad.

Un pasillo inspirado en los paisajes vascos


La bicromía se prolonga en el pasillo con un cara a cara en diagonal, como si las pinturas y los materiales hubieran sido girados o desplazados un cuarto de vuelta. El techo y la pared negra contrastan con una pared y una moqueta color crema en el suelo que sube formando el rodapié. Un guiño a las huellas que deja el resaca del mar.

Esta elección de la diagonal se inspira en los elementos naturales de la región. La geología de los acantilados estriados e inclinados de tonos oscuros que jalonan la costa. Encontramos este corte sesgado en la colocación del espejo de la habitación, el diseño de la esquina del escritorio, las estanterías del baño y el dibujo del mostrador de recepción en el vestíbulo.

En el suelo, en una inesperada inversión de materiales, el umbral de la puerta es de material duro y adopta el diseño de un felpudo. Esto proporciona una sensación familiar, como si estuviera entrando un poco en su propia casa. Y frente a usted, una puerta de aspecto único. El revestimiento sin duda le llamará la atención. Realizado a partir de hierbas y plantas recolectadas en las montañas de los Pirineos, los más curiosos (o afortunados) quizás vean en él una flor.

La habitación, su espacio, su color


La habitación encarna la filosofía de BIZIPOZ.
Un lujo inédito, centrado en la funcionalidad y el bienestar. La bicromía cobra aquí todo su sentido. Nada más entrar, descubrirá un tono claro, un blanco roto, luminoso y suave.
El pasillo funcional prolonga la perspectiva con un perchero que recorre la pared hasta la ventana. El simple hecho de colgar una prenda, un bolso o una toalla de playa le permite apropiarse del espacio. Usted aporta su propio color a la habitación.

Esta parte contrasta y complementa la otra cara, con su tono envolvente. Según la planta, se declina en verde o chocolate, para quienes prefieren dormir en un entorno más oscuro. La zona de noche y el salón están conectados por tres paneles correderos. Una auténtica obra de arte contemporánea que representa motivos regionalistas en forma de pegatinas. Como toda obra, está enmarcada.

La habitación ofrece voluntariamente pocos espacios de almacenamiento cerrados. De un vistazo, encontrará sus pertenencias. En una época en la que cuidamos la elección de nuestro neceser tanto como la de nuestra maleta, sus efectos personales se convierten en parte integrante de la decoración. Como sello distintivo de este lugar único, en cada habitación encontrará colgados en la pared, sobre la cama o el sofá, cuadros originales realizados por el director artístico de BIZIPOZ, Cyril Houplain.

Por último, el baño, fiel al espíritu minimalista y funcional de BIZIPOZ, transforma un instante sencillo en toda una experiencia gracias a sus cristales de colores. Darse una ducha se convierte en un momento único.

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